La esperanza estaba encendida. Muchas familias veían con entusiasmo cómo el nuevo proyecto de educación se levantaba ante sus ojos. Para los padres era cuestión de tiempo empezar a cambiar el futuro de sus hijos y para los niños era un asombro ver cómo una arquitectura tan distinta a las demás casas del pueblo, iba a ser el nuevo centro de estudios.

El mes de mayo del 2016 fue el momento más esperado por Kunlé Adeyemi, nigeriano de 40 años de edad, quien presentaba orgullo su proyecto en la Exhibición Internacional de Arquitectura celebrada en Italia.

El proyecto consistía en una atrevida e ingeniosa idea para crear escuelas flotantes en un pequeño pueblo de Lagos llamado Makoko (Nigeria). Y es que este pueblo en vez de calles o tierras, tienen aguas a su alrededor, obligando así a realizar cualquier construcción de manera flotante.

Makoko, Lagos

En la exposición de Kunlé, se mostraba una réplica en miniatura llamada MFS II para representar la estructura triangular final de 300m2 como base.

Fue un gran discurso y todos quedaron sorprendidos no solo por la propuesta de Adeyemi sino también por su facilidad de palabra incluso en las entrevistas posteriores.

El día de la construcción llegó a finales del 2016 con un presupuesto de $130’000.00

Constructores locales fueron los encargados de trabajar la obra, que era considerada ecológica, económica y adaptable. El edificio constaba de 3 pisos de alto y, gracias a su resistencia, podían estudiar hasta 49 estudiantes a la vez.

Adeyemi soñaba con que su ejemplo formase el futuro de las siguientes generaciones y quería dedicar su vida a contagiar la esperanza y motivación para su país.

Sin embargo, una semana después de la inauguración, toda la gloria se vino abajo…

Cuando se abrieron las puertas del centro educativo, ni los baños ni las pizarras estaban listas.

El edificio estuvo lleno de problemas desde el día de su inauguración. Lo peor llegó cuando se desplomó hacia el lago, inundando así los sueños de los vecinos.

¿Qué salió mal en un proyecto tan positivo y lleno de ilusiones como este? Existe todavía un silencio por parte de los responsables.

proyecto de eduación en Nigeria cae

Esperamos que la llama de la ilusión siga encendida para estos pobladores y que soñadores como Kunlé Ayedemi sigan luchando y trabajando por un futuro mejor.

 

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